ACIERTOS DEL DESTINO (RELATO)
Era por la mañana, una mañana primaveral de sábado. En el cielo unas pocas nubes disfrazadas de patatas de algodón coqueteaban con el sonriente sol. La ciudad tenía un parque extenso, magnífico. Por hallarse este lugar algo alejado del infernal tráfico, el aire estaba mucho menos contaminado y, además, las