UNA CHICA PERFECTA (MICRORRELATO)
Agapito Linares la vio salir de una tienda y, al instante su corazón enloqueció. Pudo sentirlo dentro de su pecho advertirle, a golpes de trueno, que aquella era la mujer por él soñada infinidad de veces. Decidió seguirla. Un sabio presentimiento le avisó de que si la perdía nunca más