Relatos
MI ENTRAÑABLE ABUELA ROSA (último fragmento)
Llegamos a la farmacia de la plaza Mayor. Cuando entramos, una campanilla chivata que había en lo alto de la puerta sonó. Allí dentro mil olores diferentes nos marearon el olfato. Entre las cuatro personas que aguardaban ser despachadas se encontraba, acompañado de su voluminosa madre, el Tomasón, un compañero