UN TATUAJE MORTÍFERO (RELATO)
Emma Nilson trabajaba como traductora e intérprete en una empresa farmacéutica internacional. Tenía treinta años y gracias al dominio de tres idiomas muy importantes, aparte del idioma inglés que era el suyo, se ocupaba de la traducción y correspondencia en las cuatro lenguas que dominaba. Todos sus compañeros de trabajo