ESOS AMORES QUE MATAN (RELATO)
Junto a la puerta de entrada al avión, dos risueñas azafatas iban saludando a los pasajeros que entraban en el aparato, mientras una compañera suya ayudaba a los despistados y torpes a encontrar los asientos que les correspondían. Y los portaequipajes se iban llenando de bolsas, maletines y alguna que