LAS BONITAS HISTORIAS DE AMOR NUNCA LAS VIVEN LOS TÍMIDOS (RELATITO)
Baldomero Pardales era uno de esos hombres que, físicamente, en este mundo suman mayoría. Podía mirarse al espejo sin que este se rompiese horrorizado. Andaba por la calle y pasaba totalmente desapercibido. Pertenecía al grupo de personas que parecen invisibles sin serlo. Baldomero trabajaba, ganaba una porquería de sueldo, y,