FUE UN DOMINGO POR LA MAÑANA (RELATITO)
Era domingo y había amanecido con un cielo enfadado castigándonos con un auténtico diluvio. El agua golpeaba con violencia la ventana de la pequeña cocina, lugar donde yo me hallaba en aquel momento, formando regueros líquidos que me enturbiaban la visión de las feas moles de edificios mal construidos que