DIVINA INOCENCIA (RELATO ERÓTICO)
La niña saltaba a la comba en el jardín. Tenía las piernas largas y ágiles, y los calcetines caídos. Llevaba su pelo recogido en una cola de caballo, y con él pintaba garabatos en el aire de una mañana primaveral. El ejercicio sacaba colores y su carita de melocotón. Sonreía.