ESTO ES EL AMOR (RELATO)
Un chico y una chica paseaban. Hacía el suficiente viento para alborotarles el pelo y, a ella obligarla a colocar ambas manos a la altura de los muslos para que no le levantase la falta. Él, riendo, le decía: —Quita las manos y alégrame la vista. —¡Que no, descarado! —ella