«A REY MUERTO, REY PUESTO» (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Leslie Swanson se enteró por las noticias de la televisión, que la noche anterior, cuando salían de un lujoso restaurante habían asesinado a su amante, el jefe de la mafia Los Funerarios, Peter Querubino, y a su lugarteniente, Samuel Mandicati. Treinta y ocho balas recibieron entre ambos. Veintidós el primero, y dieciséis el segundo.
El televisor que Leslie tenía delante, en el bonito apartamento donde ésta se encontraba en aquel momento, el Cadillac seminuevo aparcado en la calle, los vestidos caros que colgaban de las perchas de los armarios de su dormitorio, y varias valiosas joyas reunidas en una preciosa caja de música, las había recibido del occiso Peter Querubino, a cambio de permitirle gozar de su hermoso y joven cuerpo, siempre que a aquél le vino en gana.
De pronto apareció en la pequeña pantalla un periodista que había conseguido localizar a la viuda del capo mafioso muerto, saliendo de la oficina del juez al que habían asignado aquel doble homicidio. Con el rostro afligido y lágrimas en los ojos a las que acercaba todo el tiempo un diminuto pañuelo de batista, Susan Querubino aseguró al reportero de la cadena de televisión, que ella nada sabía sobre supuestas actividades delictivas de su asesinado marido.
Leslie, furiosa contra ella, estalló:
—¡Zorra mentirosa! Seguro que sabes de la existencia de un seguro de vida de tres millones de dólares, a tu nombre, y pediste a alguien ayuda para que te acortase el plazo de cobrarlos.
En aquel momento sonó su teléfono fijo. Fue a atenderlo. Un antiguo amante suyo había llegado a la ciudad y le expuso su ferviente deseo de verla. Pensando ella en que se había quedado viuda la noche anterior, le dijo que no tendría inconveniente en recibirle.
—¿No es demasiado tarde para que te visite, querida Leslie?
—Bueno, han pasado dos años desde la última vez que nos vimos. Creo que ha transcurrido tiempo sobrado para que podamos averiguar si sigue viva entre ambos la buena química que hubo en el pasado —ofreció con voz melosa.
—Tú fuiste la que quisiste romper nuestra relación —le recordó el individuo que la estaba hablando—. Me contaste que te habías enamorado de un hombre maravilloso.
—Cariño, el tiempo lo desgasta todo. Devalúa lo maravilloso hasta dejarlo en nada, en una simple vulgaridad.
—Mi amor por ti sigue igual de intenso —apasionado su interlocutor.
—Y el mío reviviendo desde el instante mismo de escuchar tu entrañable voz.
—Dame tu dirección y me reúno inmediatamente contigo —denotando enorme ansiedad su antiguo admirador.
Leslie se la dio y, nada más devolvió el aparato a su sitio, comenzó a arreglarse. En honor al fallecido se pondría un vestido negro, color que siempre había favorecido la tersura cremosa de su fina piel rosada.
Superada la sorpresa que inicialmente se había llevado al enterarse de la trágica muerte de Peter Querubino, empezó a tararear por lo bajo.
Le venía a la perfección aquel antiguo dicho: “A rey muerto, rey puesto”. Si para los soberanos este dicho había sido bueno, también para ella lo era.

LOS HOMBRES YA NO GALANTEAN A LAS DAMAS COMO ANTES (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Una actriz que por sus muchos años estaba a punto de jubilarse era muy querida por las actrices jóvenes de la compañía teatral y, terminada la función, les gustaba llevarla con ellas y tener un rato de charla. Una de aquellas noches en que estaban reunidas en una cafetería, una de las jovencitas que la acompañaba, preguntó a la veterana actriz qué diferencia encontraba ella existía entre los hombres actuales y los hombres de su época.
La mujer esbozó una nostálgica sonrisa, movió la cabeza a un lado y otro como si quisiera con este gesto recuperar recuerdos del fondo de su memoria y la sorprendió, a ella y a las otras chicas que la rodeaban diciendo:
—Los hombres de ahora no quieren a las mujeres como las querían los hombres de antes.
—Significa eso que los hombres de ahora nos quieren menos a las mujeres? —le preguntaron varias voces.
—La gran mayoría de los hombres actuales solo quieren usaros, llevaros a la cama, no saben amaros con el corazón, os aman con otro órgano diferente. Lo que sienten por vosotros es exclusivamente físico, no espiritual.
—Los hombres y las mujeres se han acostado siempre juntos —argumentó una de las chicas, creyendo haber dicho algo apabullante.
—Claro que los hombres y las mujeres se han acostado siempre juntos, nena, de lo contrario ninguna de nosotras estaríamos ahora aquí —marcando ironía la dama—. Lo que no conocen los hombres actuales es la galantería. Os pregunto: ¿habéis conocido a un caballero que todas las mañanas os deje una flor sobre la almohada antes de marcharse de vuestro lado? ¿Algún caballero conserva un pañuelo vuestro para oler vuestro perfume y besarlo cuando os tiene lejos? ¿Qué hombre os muestra respeto besando vuestra mano? ¿Qué hombre abre una puerta para que paséis primero? ¿Qué hombre se saca el sombrero para saludaros?
—Es que la mayoría de los hombres actuales no usan sombrero —defendió una de las jovencitas.
—Cierto, nena, los hombres actuales no usan sombrero y tampoco usan buenos modales.
Un hombre mayor que la estuvo escuchando todo el tiempo, salió un momento a la calle, regresó con una rosa roja y se la entregó diciendo:
—Adorable dama, llevo treinta años viéndola actuar y deseando honrarla como la estoy honrando en este momento. Gracias por haberme permitido tantas veces disfrutar de su extraordinario talento interpretativo.
Ella le dio las gracias al caballero de mediana edad, mostrándole una de sus más seductoras sonrisas, y volviéndose hacia sus jóvenes colegas les dijo, encantada:
—Acabáis de presenciar una prueba de galantería que hoy en día no existe más.

UNA HISTORIA BONITA Y MUY IMPROBABLE (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
María Portales llevaba una vida que no le gustaba nada. Había enviudado de un buen hombre que, por serlo, disimulaba lo feo que era. María Portales ocupaba una chabola en mal estado donde lo más bonito de ella eran las goteras del techo cuando llovía.
María Portales trabajaba para una compañía de recogida y tratamiento de basura. Durante las ocho horas que duraba su turno laboral solo veía porquería maloliente y fealdad. Llegaba a su casa, y más de lo mismo. Su queja continua, expresada en voz alta era:
—Dios mío, ¿cuándo aparecerá algo bonito en mi vida?
Una mañana, Dios decidió había llegado el momento de hacer algo por ella y le envió una mariposa. La mariposa poseía los colores más vivos y bonitos que se encuentran dentro de la naturaleza.
En la actualidad María Portales es inmensamente feliz. Vive en un Mariposario y ya ha comenzado, aunque todavía con cierta torpeza, a elevarse en el aire. Y en cuanto a colores, sus ojos, que antes eran negros se le están volviendo azules. Lo de crecerle alas, no lo ha comenzado todavía, pero ya tardará poco en hacerlo.

LES HABÍA ABANDONADO EL GOL (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Todos los vecinos se dieron cuenta, una vez terminado el campeonato de liga, que en el barrio se había instalado un silencio sepulcral. Y se preguntaban, preocupados y angustiados:
—¿Qué ha ocurrido?
Justino, un niño con merecida fama de listo, después de mucho rumiar, se dio cuenta de lo que había sucedido y les explicó:
—Del campo de futbol, ahora vacío, se ha marchado a otra parte el eco del atronador grito: ¡gol! Tendremos que esperar a que comience la próxima liga para que el eco atronador regrese de nuevo.
Todos mostraron alivio. Les era imprescindible, para vivir, aquel eco. Tendrían que esperar a que regresara. Sufrirían, lo mejor que supieran, el exasperante periodo de abstinencia.
¡Ay, aborregada sociedad que puedes vivir sin pan, pero no puedes vivir sin gol!

BRINDIS «POR LO INCONFESABLE» (PILDORAS FILOSÓFICAS)

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(Copyright Andrés Fornells)

Queridos amigos, armémonos de valentía
y realicemos un feliz brindis por todos
esos momentos extraordinarios, inolvidables,
fantásticos, que escandalizarían
a más de cuatro represores pudibundos
si los hiciésemos públicos,
y nos condenarían a su infierno,
y nos quemarían en sus hogueras
de la intransigencia
encendidas por sus acólitos
los demonios de la intolerancia.

No somos pecadores, solo somos
humanos imperfectos, pero interesantes.
¡Chin-chin!

DIOS CREO EL MUNDO Y EL HOMBRE LO DESTRUYO (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Según las Sagradas Escrituras, Dios creo todo cuando existe (y lo muchísimo que no existe ya más) en seis días y el séptimo descansó. Sobre este descanso divino, algunos dicen que se debió a que le dejó exhausto el inconmensurable trabajo realizado y, otros, que fue para gozar contemplando la maravillosa obra realizada.
Dios, al igual que tantos extraordinarios artistas no consiguió la obra perfecta. Dios creo una imperfección que va a costarle carísima. Creo un ser vivo que, en cuanto le funcionó el cerebro centró todas sus fuerzas en el empeño de destruir la sublime obra de Dios.
Ese maldito ser pensante, que tanto lleva destruido, anda ahora empeñado en acabar con todos los árboles que forman el mayor pulmón del mundo, aliándose con las llamas devoradoras. Y nadie se preocupa de apagar ese fuego, porque ese maldito pirómano no está solo, forma parte de una multitud de destructores como él.
El desdichado Dios, si quiere que sus excelsas obras perduren, no debe crear humanos entre sus seres vivos.

MORDEDORES (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Una vez un hombre fue a pasear. Era por la mañana y lucía el sol. El hombre estaba contento con la climatología y con él mismo. Tenía salud, tenía una novia llamada Pepita, un trabajo fijo y un excelente sentido del humor.
De repente surgió de la espesura una serpiente de enormes dimensiones y le dijo:
—Te aviso que mi intención es morderte.
El hombre que había salido a pasear no era ningún cobarde y respondió:
—Te aviso que, si me muerdes, yo te morderé también.
La serpiente no se esperaba esta reciprocidad y, como no le gustaba ser mordida, decidiendo seguir su camino se despidió del hombre lamentando:
—Qué asco, las personas habéis dejado de ser conformistas y resignadas.
—No es eso lo que ocurre conmigo. Es que no he desayunado todavía —le explicó el hombre, dando media vuelta para ir en busca de una cafetería.
El hombre en cuestión, que tan natural le había parecido todo lo anterior, era conocido como el Mago Merlín.

EL MACHISMO Y EL FEMINISMO VIENEN DE MUY ANTIGUO (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Sólo conocí a dos de mis abuelos. Los tuve por parte de madre. Un maravilloso monumento de madre que me tocó en suerte. Perdón, esto me salió del alma, aunque nada tiene que ver con lo que pretendo contarles. Mis abuelos maternos se llamaban Rosa y Silvino. Eran dos personas tan entrañables, que me basta recordarlos para que la emoción llene de humedad mis tontorrones ojos.
Estos abuelos míos, se amaron todo lo más que un hombre y una mujer pueden amarse. Pero siendo novios hubo un pequeño incidente entre ellos que a punto estuvo de separarles para siempre. Mi abuelo Silvino tocaba la guitarra y cantaba. Poseía tan buen oído musical, que los mozos guitarreros de su pueblo acudían a él para que les afinase sus instrumentos.
En cierta ocasión, uno de ellos trajo una botella de anís y se unieron unos cuantos en la grata tarea de vaciarla. Animados por la bebida, tocaron y cantaron. En cierto momento de la reunión, mi abuelo Silvino a consecuencia del alcohol ingerido se inspiró hasta el punto de componer una canción cuyo estribillo decía así:
“Ay, Rosa, Rosa hermosa, yo soy el jardinero que te ha de cortar y a su propio jardín llevar”.
Alguna persona sembradora de cizaña le contó a mi abuela Rosa lo que decía la canción que había cantado su novio. No sé si a mi abuela le sentó mal que el presumiera de lo que iba a hacer con ella, o si la sentó muy mal que hubiese creado aquella copla en una reunión de hombres; el caso fue que cuando mi abuelo Silvino se presentó en la reja de la casa de ella, que era como se acostumbraba a cortejar en aquellos tiempos, mi abuela Rosa le dijo que no quería verle más, pues a ella no la cortaban ni él ni el hijo del rey.
Tardó meses mi abuelo Silvino en conseguir el perdón de mi abuela Rosa.
Mi abuelo Silvino murió antes que mi abuela Rosa, y hasta el último de sus días, ella ensalzó en tal medida a su difunto marido, que yo llegué a admirarlo casi tanto como le admiró ella.

HOMBRES INTELIGENTES Y HOMBRES IMBÉCILES (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

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HOMBRES INTELIGENTES Y HOMBRES IMBÉCILES

(Copyright Andrés Fornells)

  • Es algo generalmente sabido y aceptado por la gran mayoría de las mujeres,
    sobre todo por las más sabias y experimentadas.
    Esta aceptación consiste en que,
    para una mujer poder olvidar
    a un hombre muy inteligente,
    necesitará tener que conocer y aguantar
    a un montón de hombres imbéciles.
    Esto debería hacerles reflexionar
    a las mujeres, en general, sobre que
    cuando encuentren a un varón
    cuyo intelecto les admira,
    no deben cambiarlo por
    un varón guaperas
    con cerebro de mosquito.
  • Con la ventaja de que al inteligente
  • pocas tratarán de robárselo,
  • mientras que para robarles al guaperas
  • las interesadas serán legión