LOS DÍAS MALOS Y LOS DÍAS BUENOS (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)

abuelo

 

 

 

 

 

 

Mi abuelo Silvino me daba lecciones
que siempre me han sido muy útiles.
Cuando me veía abatido me aconsejaba:
—Nene, hay que procurar no desmoronarse
durante los días malos, para que quede algo
de nosotros en pie que pueda disfrutar de los días
buenos, cuando éstos lleguen.
No olvides que la vida,
al igual que las monedas,
tiene dos caras.

SALVAR SIEMPRE UNA GRAN AMISTAD (MICRORRELATO)

CASA

 

 

 

 

 

 

Pablo y yo habíamos sido grandes amigos durante muchos años. Surgió un malentendido entre ambos y él dejo de hablarme. Considerando que nuestra amistad no merecía terminar así, de un modo tan estúpido, le envié un Whatsapp que decía: “Por un timbre estropeado no se echa abajo una casa entera”. Y él me respondió: “Pásate esta noche por la mía, y arreglamos el timbre entre los dos. Tengo cerveza en la nevera”.

LA ARAÑA Y LA MOSCA (MICRORRELATO FÁBULA)


(Copyright Andrés Fornells)
En la naturaleza, como en cualquier otra parte ocurren cosas lógicas dentro de su crueldad. Una araña y una mosca, cuando eran muy pequeñas mantuvieron ambas un sincero vínculo de amistad. Compartían los pulgones que encontraban:
—Toma, he recogido diez pulgones: cinco para ti y cinco para mí.
—Muchísimas gracias, mi buena amiga mosca.
—Toma, yo he cogido doce pulgones: seis para ti y seis para mí.
—Muchísimas gracias, mi buena amiga araña.
Pero transcurrió el tiempo. Las dos se hicieron mayores y un día la mosca de este cuento quedó atrapada en la telaraña de su antigua amiga.
—No me hagas nada, soy tu amiga de la infancia —le recordó la mosca.
—Ay, siento mucho haberte cazado, pero no puedo cambiar mi naturaleza. Por tratarse de ti procuraré que sufras lo menos posible. Así que primero te estrangularé y una vez bien muerta no sentirás dolor alguno mientras te como.
Moraleja: Ándate siempre con mucho ojo, porque quien es tu mejor amigo hoy, puede ser tu peor amigo mañana.

DIA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER INFANTIL «EL PIRATA INFORMÁTICO OJO DE ORO» (MICRORRELATO))


EL PIRATA INFORMÁTICO OJO DE ORO
(Copyright Andrés Fornells)
Santi tenía ocho años y poseía dos cualidades que no gustaban por igual a sus padres: la bondad y la cabezonería. La primera complacía a sus progenitores, mientras, la segunda, los ponía de los nervios.
—Porfa —pidió Santi mientras almorzaban—, compradme el videojuego “El Pirata Informático Ojo de Oro”. Es lo que más deseo en este mundo. Si me lo compráis renunciaré a la bicicleta que habéis prometido comprarme al final de este curso escolar si continúo sacando tan buenas notas como hasta ahora.
Quienes le habían traído al mundo, Marta y Santiago, fruncieron el ceño, soltaron un bufido de exasperación ante esta demanda que su pertinaz hijo les realizaba por enésima vez aquella misma semana, y repitieron a dúo:
—Cuándo aceptarás que no, significa no, ¿eh? Y mira, como sigas insistiendo, irritándonos, peligrará tu bicicleta de final de curso.
Santi elevó sus ojos al techo del comedor, vio que alrededor de la lámpara había una diminuta telaraña, se mordió los labios y no dijo nada sobre este descubrimiento que acababa de hacer, para no enojar más a sus inamovibles padres.
En cuanto terminó de comer pidió permiso para salir a la plaza a la que solo necesitaba cruzar la calle para estar en ella y practicar con su monopatín.
Se lo concedieron.
Santi entró en su cuarto y, con la ayuda de un cortauñas sacó cuanto contenía su hucha. A continuación, mostrando absoluta naturalidad dijo adiós a sus padres.
—Por mucho cuidado de no caerte y hacerte daño —le recomendaron ambos.
—Lo tendré. Hasta luego —mostrando el chico el aburrimiento con que recibía siempre este tipo de reiterativas recomendaciones.
Su madre que lo conocía muy bien, pues por algo lo había traído al mundo, dijo a su consorte:
—El niño nos oculta algo.
—¿Tu crees? —su marido que conocía bastante menos a su hijo.
—Seguro.
Marta fue a continuación al cuarto del pequeño e inmediatamente lanzó un grito de alarma:
—¡Santiago, ven enseguida!
Santiago acudió y, siguiendo lo que señalaba el indignado índice de su mujer descubrió la hucha de Santi doblada y evidentemente vacía.
—¿Qué crees que significa esto? —dijo intrigada.
—Pues significa que Santi ha cogido el dinero que tenia ahorrado y se ha ido a comprar ese maldito videojuego que tanta desea.
—Pues cuando regrese a casa se va a enterar de lo que vale un peine —amenazador Santiago.
—Y se va a enterar por partida doble —convino su cónyuge.
Dos horas más tarde recibieron una llamada telefónica de la mamá de Gustavito, el mejor amigo de Santi, quién les dio las gracias por la generosidad de Santi pues acababa de regalarle al hijo suyo, que padecía cáncer, el videojuego que tanta ilusión le hacía: El Pirata Informático Ojo de Oro.
Con lágrimas en los ojos, Marta y Santiago esperaron con ansiedad el regreso a casa de su hijo para abrazarle y felicitarle por su generosidad y buen corazón.

ALGUNOS BOSQUIMANOS DE ZIMBABUE (MICRORRELATO)

rupestres-de-bosquimanos

Creen que el sol emite un zumbido que sólo ellos son capaces de escucharlo. Mientras pueden escuchar este zumbido, tienen la seguridad de que están enlazados con la vida. Si dejan de escucharlo, para ellos significa que su espíritu está herido de muerte. Estos bosquimanos presumen de que unas palpitaciones dentro del pecho les avisan de la cercanía de un animal salvaje y por eso son tan buenos cazadores. Como no podía ser de otra manera, su relación con la naturaleza es armoniosa y muy estrecha.

Tienen a la mantis religiosa por un animal sagrado. Dicen que si le preguntan a una mantis dónde se encuentra el Creador de todas las cosas, la mantis señala hacía lo alto con sus patitas de delante.

Cuando un bosquimano muere lo entierran de cara al este con su arco, su carcaj lleno de flechas, su lanza en la mano y un huevo de avestruz lleno de agua para que no pase sed en su largo camino hacia el mundo donde moran sus antepasados. Sus parientes y amigos lloran su pérdida, amontonan leña al pie de su tumba y encienden una gran hoguera para que su luz le guie en las tinieblas.

Estos bosquimanos creen que la luna es la pluma de un pájaro celeste que les dio el fuego.

La cultura de los bosquimanos es milenaria. El arte rupestre encontrado en Zimbabue posee un valor extraordinario. Estos pobladores prehistóricos dejaron por todo el país muestras de un arte único y notable cuyo tema principal fue la relación entre el hombre y los animales.

Esto ocurrió aproximadamente en la misma época que otros hombres prehistóricos de Francia y España dejaban sus pinturas rupestres en cuevas, mientras que los bosquimanos trabajaron a la intemperie en las caras lisas de las rocas de granito usando materiales sorprendentemente tersos y duraderos.

De momento se llevan catalogados 4.000 enclaves y se espera descubrir bastantes más, pertenecientes a la llamada Edad de la Piedra.