LE PREOCUPABA MUCHÍSIMO QUE TODO LE SALIERA BIEN (MICRORRELATO)

le preocupaba muchisimo que todo le saliera bien(Copyright Andrés Fornells)

Ceferino Castaña era un hombre insignificante, como lo son tantos y tantos millones dentro de este superpoblado mundo nuestro. La vida lo venía castigando con una desdicha tras otra. Su mujer (de la que estaba enamoradísimo) se había escapado con el butanero de su barrio. Tenía amenazada de desahucio su vivienda, su suegra lo insultaba cuando lo veía por la calle echándole la culpa de la fuga de su infiel hija, por haber sido él poco cariñoso con ella y, por un ajuste de plantilla, lo habían despedido de la empresa donde llevaba trabajando más de diez años.
Pero de pronto, inesperadamente, para gran sorpresa suya, comenzó para Ceferino Castaña una racha buenísima. Encontró un trabajo mucho mejor remunerado que el empleo tenido anteriormente, le salió premiado un décimo de lotería y con el importe ganado pudo liquidar su débito con el banco y salvar su pisito, y Pepi, la cajera guapa del súper, le hacía ojitos.
Esto lo desoriento y desasosegó muchísimo. Pesimista por naturaleza se obsesionó con la idea de que cuando le viniese una racha de mala suerte sería infinitamente peor que todas las suyas anteriores.
Y comenzó a sentirse mucho mejor cuando le despidieron del trabajo, Pepi la del súper se echó novio y a él, yendo por la calle le cayó desde un balcón una maceta en la cabeza y tuvieron que echarle ocho puntos en urgencias. Ceferino Castaña suspiraba aliviado, su tensión disminuida. Por fin había vuelto su vida a la normalidad.

DOS SEÑORAS HABLAN DE SUS MARIDOS (MICRORRELATO)

DOS SEÑORAS UNO ODIABA EL MAR Y EL OTRO CAZABA ELEFANTES

Copyright Andrés Fornells)

Dos damas de la alta sociedad que llevaban algún tiempo sin verse, quedaron en reunirse en una céntrica cafetería, tomarse un té con pastas y charlar.  El ansia de reunirse y contarse cosas, motivo que ambas sólo le faltasen al rigor de la puntualidad una media hora. Cambiaron abrazos ligeros y besos cercanos a las mejillas, no fuese un exceso de efusión a estropearles la armonía de sus excelentes maquillajes faciales.
Sentadas finalmente a una mesa y con las humeantes y aromáticas infusiones y dulces servidos, iniciaron la conversación. Muy elegantes ellas, daban delicados sorbitos y mordisquitos manteniendo todo el tiempo sus dedos meñiques graciosamente tiesos.
—Susa, tu marido estuvo de nuevo cazando elefantes el verano pasado, me contaste por teléfono.
—Sí, Piluca, cazando elefantes estuvo ese bobo. No entiendo porque les tiene tanto odio a esos grandotes y simpáticos animales.
—A lo mejor, de niño, alguno de ellos le pisó un callo —bromeó la amiga que lucía un modernísimo sombrerito gris.
—No creo. Con lo torpe que es mi Juanchito, más probable sería que él hubiese pisado la para a algún elefante —respondió su amiga cuya rizada cabellera coronaba un encantador sombrerito blanco.
—Y tú, querida, ¿qué hiciste mientras tu marido cazaba?
—Ay, Piluca, dedicarles más tiempo a mis dos amantes; son siempre tan exigentes, tan necesitados de mí. Y tú, Susa, ¿qué hiciste el verano pasado?
—Mi marido ya sabes cómo odia el mar. El rumor de las olas altera sus sensibilísimos nervios. Él se quedó en nuestra casita de la montaña, registrando trinos de diferentes pájaros, acompañado de su joven y fiel mayordomo, y yo pasé mis vacaciones sola en la Costa Azul.
—¿Sola, sola? —con sorna la amiga del sombrerito gris.
—Sí, sola de día y con un amante diferente acompañándome todas las noches. Ya sabes que la oscuridad me asusta muchísimo y necesito tener compañía.

—Lo tuyo se llama nictofobia.

—Querida, nunca les pregunto el nombre. Me conformo con que sean bellos y varoniles.
Las dos amigas se entregaron a la hilaridad y, cesada ésta, prestaron atención a los ricos pastelitos sin gluten, sin calorías y antiengorde pues, aunque a sus orondos maridos no les importaba si estaban gordas o flacas, no ocurría lo mismo con sus exigentes amantes.

LA MUJER QUE SE CONVIRTIÓ EN GUITARRA (MICRORRELATO)

guitarra

 

 

 

 

 

 

(Copyright Andrés Fornells)

Hubo una vez un músico llamado Rafaelillo, que amaba de un modo tan exagerado a su guitarra que a todas horas estaba con ella, tocándola, acariciándola, escuchándola y sacándole los más bonitos sonidos que moraban en sus entrañas de madera, y, entretenido en todo esto no dedicaba tiempo alguno a cualquier otra actividad.
Carmelita, su mujer, que la pobrecita lo amaba con inmerecida locura, padecía tanto con el nulo caso que su marido le hacía, que embargada por la tristeza lloraba mañana, tarde y noche. Cierto día, bien aconsejada por su preocupada madre, que sufría sabiéndola desdichada, fue a visitar a la bruja Anastasia que se había ganado merecida fama con su extraordinaria maestría para convertir en posible, lo imposible.
Carmelita contó a la maga, entre sollozo de profunda tristeza, las causas de su infortunio.
—Vamos a darle una solución a tu problema, bonita —compadecida de ella la hechicera sacó un frasquito del interior de un armario donde guardaba varios de ellos y se lo entregó dándole las siguientes indicaciones—: Muchacha, antes de ponerle siete gotas de este mágico elixir (cada una de ellas por las siete columnas que sostienen el firmamento), en la comida o en la bebida que le des a tu desconsiderado marido, después de mantenerla dentro de tus bragas, lo más pegado posible a la flor tuya que tan abandonada y triste la tiene él últimamente. Hazlo así y dentro de poco tiempo verás cómo se produce en tu esposo un cambio espectacular.
Carmelita puso siete gotas (cada una de ellas por las siete columnas que sostienen el firmamento) dentro de la botella de vino tinto que, entre el almuerzo y la cena, su marido se bebía
La pócima surtió efecto a los dos días. Transcurrido ese tiempo, el guitarrista arrojo lejos de él su instrumento musical creyendo que era una bicha, animal que para muchos supersticiosos trae malísima suerte. Y a continuación, viendo a su mujer convertida en guitarra, comenzó a tocarla como nunca antes la había tocado. Con una delicadeza, con una ilusión, con una ternura, con un arte, que ella se derretía de placer entre sus brazos.
Moraleja: Debemos creer en la magia, porque solo con su ayuda podremos convertir en posibles los imposibles.

UN PADRE LE DIO A SU HIJO UNA HUMILDE LECCIÓN DE AMOR (MICRORRELATO)

PAPA(Copyright Andrés Fornells)

Era un escritor muy modesto. No le sacaba a su arte ningún beneficio material. Escribía porque le apasionaba, porque le servía de alimento a su alma sensible y ensoñadora. Lo hacía durante el poco tiempo que le dejaban libre los dos empleos que tenía. A sus familiares y amigos les encantaba su modo de escribir, la originalidad de sus historias, la ternura que encerraban, y sobre todo su notable humildad.
No tenía suerte en su vocación literaria. Los premios a los que concurría, recompensados con cierta cantidad de dinero, nunca ganaba ninguno. Había gente que decía que estos premios estaban amañados y tenían escogido ya al ganador en el momento mismo de haberlos convocado.
Él lo creía posible, pero no dejaba que el desánimo lo abatiese. Las grandes editoriales no se leían los manuscritos que él les enviaba. Contaban con un buen número de escritores suyos favoritos y nada querían saber de otros autores desconocidos del público que, precisamente por serlo, no resultaban comerciales y no les producirían ganancias, por lo menos a corto plazo, que era el plazo que a ellos les interesaba.
Apreciando que todo esto le producía sufrimiento, sus hijos padecían por él y nunca le escatimaban su admiración y la convicción de que poseía un gran talento y conocimiento sobre el alma humana y sobre los sentimientos que genera.
En cierta ocasión, uno de los hijos de este modesto escritor le preguntó sobre algo que, por su cercana adolescencia, le interesaba mucho:
—Papá, ¿qué personas de las que has conocido a lo largo de tu vida te han dado mayores lecciones sobre el amor?
Este padre, de clara visión y gran sentido de la justicia, acarició cariñosamente la cabeza del hijo que lo estaba mirando con enorme avidez, esperando de su parte una respuesta genial. Y él se la dio:
—En la cocina están tu madre y tu abuela, pregúntales a ellas pues, sobre este tema saben infinitamente más que yo. Nos lo demuestran todos los días y a todas horas.

DULCE HOGAR (MICRORRELATO)

Copyright Andrés Fornells)
Zapatos nuevos, zapatos viejos, para andar siempre el mismo camino o para explorar otros caminos diferentes. Sacrificar por la seguridad la incierta, posible emoción de la aventura. Quien calza los zapatos tiene el privilegio de gastarlos según sea su deseo.
Yo escogí demasiadas veces la aventura. Mi maravillosa madre me esperaba siempre en la casa para hacerme sentir la felicidad del regreso al hogar.
El tiempo me quitó lo mejor que yo poseía: mi entrañable madre y ese también entrañable hogar que me vio nacer.
Pude seguir escogiendo la aventura, pero desgraciadamente ya no encontré más la cálida y feliz acogida del que regresa de nuevo a todo aquello que más ama.

FEBRILES SUEÑOS GOZOSOS, REALIDADES CRUELES (MICRORRELATO)

sueños prohibidos(Copyright Andrés Fornells)

Llevo enterrados en mi almohada una inmensurable cantidad de sueños. Tantos y tan intensos, que a menudo más que dormido me mantienen angustiosamente desvelado. El nombre de mi amada debo guardarlo secreto, mudo, prohibido, como si fuera algo ignominioso. Sólo me es posible pronunciarlo cuando me encuentro solo en mi casa, cuando nadie puede oírlo. Es imposible para mí, según mi deseo, gritarlo a los cuatro vientos como me piden mi corazón y mi garganta.
No puedo decirle a ella ni a nadie que, en sueños, la he besado millones de veces, que mis manos han moldeado su cuerpo cálido, palpitante, sedoso, infinidad de veces; y que ella me lo ha ofrecido, me lo ha entregado de un modo gozoso, febril, desnudo. ¡Oh, esta idolatrable desnudez suya que hasta en sueños me maravilla, me hace temblar de emoción, embelesa mis ojos hasta el punto de que se niegan a seguir viendo ninguna otra cosa más!
Ella no lo sabrá nunca. Nadie lo sabrá nunca. Tampoco lo sabrá su dueño. Y aún menos lo sabrá mi dueña. Tengo que guardarlo bien encerrado dentro de mí y hay infinidad de momentos en que me asfixia, me tortura, me rompe, me mata.
Nunca imaginé, cuando esto comenzó, que soñar pudiera ser tan terrible, tan torturador; que soñar con ella pudiera irme destruyendo poco a poco, calladamente, secretamente.
Terrible desdicha la de los enamorados que no son correspondidos porque la injusticia de la vida les dejó fuera al ensamblar los sentimientos de las parejas, porque esos infelices viven en el infierno de una realidad que les es monstruosamente adversa.
Y sin embargo, estas víctimas del amor no correspondido, si dejan de soñar, de gozar en sueños, de vivir en sueños ¿qué les queda? ¡Nada! ¡¡Nada!!

COMO VIVIÓ LA CRISIS UN MULTIMILLONARIO (MICRORRELATO)

la crisis de los millonarios

(Copyright Andrés Fornells)

Un multimillonario vivió la crisis económica comprando un yate mayor que el yate que ya tenía. Sus razones fueron de peso: su familia había aumentado con un yerno y una nuera.
También aumento su colección de automóviles antiguos con tres nuevos ejemplares: un Cadillac que perteneció a Elvys Presley, un Mercedes que fue propiedad de Hitler y una la limusina ZIS que empleó Stalin.
Y adquirió varias pinturas de Van Gogh, Picasso y Renoir, que dejaron bien patente su exquisito amor por el arte.
Y entre otras más cosas que hizo fue: reducir el personal a su servicio, de quince a diez empleados, explicándoles muy claro que, debido a la crisis tendrían que hacer, los que continuaban, su trabajo y el trabajo de los que, debido a la crisis, se había visto obligado a despedir.
Vistos todos estos ejemplos se llega a la conclusión de que todo el mundo no vive del mismo modo las crisis y que los muy ricos también saben como economizar.

LOS ÚLTIMOS SERES HUMANOS QUE RESPETAN LA NATURALEZA (LIBROS)

(Copyright Andrés Fornells)
Muchos de los que presumimos de pertenecer al privilegiado grupo de los seres civilizados somos unos engreídos destructores que llevamos camino de conseguir el más perverso de todos los éxitos: destruir nuestro planeta. Y destruimos nuestro planeta porque en este engreimiento suicida nuestro nos hemos creído que todo cuanto fue creado es nuestro. Y con esta expropiación nos arrogamos el derecho a usarlo todo, destrozarlo todo y matarlo todo.
Ahora nos estamos cargando la Amazonia, cuyos habitantes envenenamos para quedarnos con sus tierras y con las riquezas que esas tierras encierran en sus entrañas. A los auténticos dueños de ese maravilloso universo verde, donde se encuentra la flora y la fauna más hermosas y ricas de nuestro planeta, les llamamos salvajes cuando son unos seres cuya principal ambición consiste en dejarles a sus hijos ese mundo tan rico y hermoso igual que ellos lo recibieron de sus antepasados.
Esos que injustamente llamamos salvajes creen que en los árboles moran espíritus y deben respetarlos. Por eso cuando cortan uno de ellos para hacerse una piragua, que les es imprescindible, le piden perdón y plantan otro árbol para suplir el que le han arrebatado a la madre de todos ellos: la Naturaleza.
Luchemos contra esas multinacionales codiciosas y sin conciencia que están destruyendo nuestro mundo y no nos quedemos cruzados de brazos porque ese mundo que nos destrozan no es únicamente el nuestro, es también el de nuestros hijos, nuestros nietos y los descendientes de todos ellos.

NIÑOS Y ADULTOS (MICRORRELATO)

(MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Para entender que algunos niños
fueron extraordinariamente listos
de pequeños y resultaran tan tontos
de adultos, sólo se me ocurre
una culpable: la pésima educación
que recibieron.
La alimentación no puedo ser.
Porque cuando es escasa, crea flacos inteligentes,
y cuando es sobrada crea gordos capitalistas.
¡Ay, qué mal nos educan!