SUPERSTICIONES TAILANDESAS (SUPERSTICIONES, MISTERIOS Y MAGIA)


(Copyright Andrés Fornells)
No escupas o te quejes del olor en un funeral porque te pasarán cosas malas.
No te cases en un mes impar porque es de muy mal augurio.
No te cortes el pelo el miércoles o por la noche porque trae mala suerte.
No camines con la cara hacia abajo porque te acortará la vida.
No pisotees alrededor de la casa porque puedes asustar a los espíritus que te la guardan.
No dejes que tus niños jueguen con las sombras durante la noche o la sombra se los llevará.
No cojas las flores del templo porque cuando mueras vas de cabeza al infierno.
No andes mucho porque te verás incapaz de ahorrar dinero.
No pegues a tus padres porque te convertirás en un fantasma malo
No hiervas un huevo en una olla de arroz porque empeorará tu vida.
No barras la suciedad de la entrada principal de tu casa porque favorecerá que todo tu dinero desaparezca.
No andes a través de ningún objeto afilado.
No instales una casa de espíritus en la sombra de la casa porque no tendrás éxito.
No te cortes las uñas durante la noche porque será como romper los huesos de tus antepasados.
No insultar una imagen de Buda porque vas de cabeza al infierno.
No te quites la ropa o duermas al lado del armario porque un fantasma vendrá a por ti.
No limpies las telarañas por la noche porque si lo haces perderás todo tu dinero.
No te agaches y mires entre tus piernas pues verás un fantasma.
No barras por la noche porque trae mala suerte.
No abras un paraguas en la casa porque te quedarás calvo.
No comas dulces que se hayan caído al suelo, pues éstos pertenecen ya al fantasma.
No coloques cosas valiosas en la noche en cualquier sitio porque el fantasma los robará.
No tengas imágenes de Buda rotas en la casa, pues motivará que tu familia se separe.
No le diga a la gente sobre tu mal sueño cuando están comiendo. Si lo haces se hará realidad.
Si tienes un rasguño, no asistas a una cremación porque tu herida se infectará.
No toques a un niño en la cabeza porque se meará en la cama.

EL INGENIERO Y EL POLÍTICO (MICRORRELATO)


Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:
– ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!
– Claro que sí -le contesta el interpelado- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km . del centro de la ciudad, entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de longitud oeste.
– Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche
– Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?
– Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es «técnicamente correcto», pero «prácticamente inútil»: continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.
– Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.
– En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?
– Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es mía…

UNA HUMANIDAD ABORREGADA (MICRORRELATO)

 

 

 

 

 

 

 

 

Aborrezco todo cuanto huele a política, pero tengo momentos de exasperación como el que me posee en este instante y trato de aliviarme un poco exponiendo mi parecer.
Actualmente, con la extraordinaria ayuda de los medios de comunicación han conseguido convertirnos en un pueblo aborregado, manso, narcotizado e idiotizado. Están consiguiendo, de un modo perverso influirnos políticamente. Lo que hace algún tiempo eran valores positivos (la honestidad, el valor del esfuerzo, la solidaridad, la verdad), los han convertido en actitudes inútiles, rechazables, obsoletas. Por lo tanto, ideas y hechos antes considerados condenables, despreciables, ahora son políticamente correctos.
Con la llegada a nuestras vidas de las redes sociales, han logrado que la mayoría de los ciudadanos se entreguen a la gran manipulación globalizada. Manipulación que en pocos minutos puede destrozar una honrosa reputación que ha costado toda una vida de enorme esfuerzo adquirir, o encumbrar a lo más alto a cualquier farsante despreciable e inútil, que así les convenga a los manipuladores.
Los manipuladores están viviendo su época de oro y los manipulados la era más triste, vergonzosa y esclavizadora de todos los tiempos.
Este desahogo mío seguramente no servirá de nada, aparte de eso: un desahogo que me cree enemigos. Viene ocurriendo desde muy antiguo. Sobran siempre verdugos dispuesto a terminar con los mensajeros. ¡Viva la buena gente que aún nos queda!