MORIR A LA MEDIANOCHE (RELATO NEGRO)
Aquellos seis días los habían empleado comiendo, bebiendo licor de huevo (el favorito de ella) y practicando sexo en todas las posturas posibles y todos los lugares de la casa que les urgió la fiera del deseo. Ella se llamaba Frida. Era una joven rubia de ojos azules, figura voluptuosa