UNA GOTA DE HUMOR (LXXXIV) MICRORRELATO


Los dos camilleros aguardaban protegidos detrás de una de las trincheras abandonadas por los soldados. Hasta ellos llegaba el ensordecedor retumbo de la artillería. El suelo temblaba bajo sus pies. A corta distancia de ellos las explosiones de las bombas levantaban grandes nubes de tierra y polvo. El olor a
Fue de muy niño que a Rodolfo se le despertó una extraordinaria pasión por los libros nuevos. Lo fascinaban sus portadas, sus olores y muy especialmente su contenido. Y empleó muchas, muchas horas disfrutándolos. Veía uno con una portada subyugadora y el deseo de poseerlo se le hacía insoportable, exasperante,
Al niño Agustinito lo dominaban sus estrictos padres metiéndole miedo: —Como no te comas esto que tienes en el plato vendrá el Coco y te llevará con él a su cueva oscura. Como no te portes bien, el Coco te hará crecer orejas de burro. Si no estudias, el Coco
Estuvo a su lado un brevísimo instante. Algo fugaz como la caída de una estrella, El aromático suspiro de una flor. Los mágicos silencios de un hada. Algo tan sutil como la sombra de una nube. Sin embargo, con su sola presencia, El brillo de sus ojos claros y limpios,