UNA GOTA DE HUMOR (LXXXII) MICRORRELATO


—Nene, esta noche voy a cazar un grillo ahí en los jardines de la placita de las Tres Farolas. ¿Quieres venir conmigo? —¿Para qué quieres tú un grillo, abuelo? —Le haré una jaulita, lo colocaremos ahí en el balcón de la casa, y nos servirá de termómetro. —Pero qué dices,
Los parques han tenido, siempre para mí, una poderosa atracción. Seguramente porque dentro de las grandes urbes son islas de paz, verdor y se respira menos contaminación. Era día festivo, yo no tenía que ir a trabajar y por eso podía estar paseando por el Parque Central de mi ciudad.
Nosotros vivíamos en un barrio pobre de la ciudad. Los chiquillos, a la salida del colegio jugábamos en la calle y, cuando nos aburríamos nos peleábamos, actividad que era muy divertida para los que gritaban animando a uno u otro contendiente, y que siempre terminaba cuando uno de los dos
Hombres, agradeced que tengáis una esposa que os da, por las noches, de comer lo mismo siempre. Agradecedlo porque ella sigue en casa, con vosotros, y no ha cometido la infidelidad de haberse ido con otro. * Mujeres, agradeced el hecho de tener un esposo vago que está tumbado en el