UNA GOTA DE HUMOR L (MICRORRELATO)


Al principio un hombre llamado Emeterio estaba muy contento con Feliciana, la mujer que había convertido en su esposa. Feliciana era una buena esposa, una magnífica ama de casa y dueña de muy buenos sentimientos. A los pocos días de su convivencia matrimonial, Feliciana le dijo a Emeterio: —Cariño, hay
Entre los siglos XVII y XVIII un buen número de piratas codiciosos y crueles se hicieron dueños de los mares. Atacaban generalmente naves comerciales, y tras un encarnizado combate se apoderaban de todo lo valioso que llevaban a bordo, perdonaban la vida a algunos de los hombres capturados para convertirlos
Me harté de soportar la combinación de perfumes rancios, desagradables sudores corporales, música ensordecedora y también de las voces de mis amigos que se desgañitaban para hacerme oír sus pretendidos comentarios graciosos, chistes y paridas, y salí a la calle. Hacía una noche estrellada y a la luna, una de
Los dos vivían en el mismo edificio. Eran muy tímidos. Se gustaban pero nunca se habían atrevido a dar el paso de buscar un encuentro a solas y confesarlo. Una mañana coincidieron en el ascensor del edificio donde ambos vivían en compañía de sus respectivas familias. Él aspiró con fruición