UNA GOTA DE HUMOR L (MICRORRELATO)


La primera vez que Sebas Gomes escuchó le decía esto una voz salida de la nada, no hizo caso alguno y, nada más cruzar la calle lo atropelló un coche y le rompió una pierna. ¡No vayas a trabajar hoy! Tampoco esta segunda vez hizo Sebas caso a esa voz.
Mi tío Carmelo, hermano mayor de mi difunto padre era un abogado brillante. Nosotros le tratábamos poco porque él pertenecía a una clase social muy superior. Se codeaba con las personas más ricas e influyentes de nuestra ciudad. Poseía un magnífico chalé y un afamado despacho en la parte más
Muchos años atrás, en tal día como hoy, acompañé a una joven viuda al cementerio para que ella depositara un ramo de orquídeas en la tumba de su difunto marido. Ella y yo trabajábamos en la dirección del mismo hotel y nos tratábamos más como amigos que como compañeros de
Junto a la puerta de entrada al avión, dos risueñas azafatas iban saludando a los pasajeros que entraban en el aparato, mientras una compañera suya ayudaba a los despistados y torpes a encontrar los asientos que les correspondían. Y los portaequipajes se iban llenando de bolsas, maletines y alguna que