UNA GOTA DE HUMOR (CLXXXVII) MICRORRELATO


Adiós Lucrecia, que te vaya bien. Te fuiste dejándome el corazón roto, un trapo de cocina, una novela y una gata. El trapo de cocina lo tiré a la basura porque estaba muy sucio y roto. La novela la había leído ya (malísima) y la empleé para encender la chimenea
En cierta ocasión, siendo yo por aquel entonces un muchacho afectado gravemente de una insaciable curiosidad, le pregunté a un músico ambulante que iba desaliñado, pobremente vestido y tenía cara de pasar hambre, si se sentía desdichado con la azarosa existencia que llevaba tocando el violín en la calle por
La belleza física tiene muchas ventajas especialmente a la hora de despertar amor; pero también cuenta con algunas desventajas. Por lo menos así lo entendía Apolo que, por su extraordinaria hermosura varonil atraía a todas las mujeres que lo veían y, a él, se le planteaba un importante dilema: ¿Solo
Se llamaba Primitivo Rodríguez. Era bajito, escuchimizado, medio calvo y trabajaba de contable. Tenía 53 años y no se había casado porque su falta de atractivo personal había espantado a todas las mujeres a las que él se había acercado. Esta realidad la llevaba muy mal porque idolatraba a las