UNA GOTA DE HUMOR (570) MICRORRELATO


En un país extraordinariamente sensato, cuyo nombre no daré porque me frena la lengua el temor de que quienes lean esto vacíen el país nuestro y se marchen a ese del que voy a hablarles a continuación. En ese país al que me refiero y cuyo nombre me guardo, tienen
Elena era una joven bella, dulce y extremadamente afable. Muchos jóvenes la pretendían y le confesaban sus apasionados sentimientos. Ella les agradecía sus atenciones y sus halagos con amables sonrisas y disculpas: —Apreció infinitamente el cariño que te despierto, pero no puedo corresponderte porque no eres el que mi corazón
—Nene, esta noche voy a cazar un grillo ahí en los jardines de la placita de las Tres Farolas. ¿Quieres venir conmigo? —¿Para qué quieres tú un grillo, abuelo? —Le haré una jaulita, lo colocaremos ahí en el balcón de la casa, y nos servirá de termómetro. —Pero qué dices,
Los parques han tenido, siempre para mí, una poderosa atracción. Seguramente porque dentro de las grandes urbes son islas de paz, verdor y se respira menos contaminación. Era día festivo, yo no tenía que ir a trabajar y por eso podía estar paseando por el Parque Central de mi ciudad.