UNA GOTA DE HUMOR (517) MICRORRELATO


Jamás sabrás, Eloísa, lo que me hiciste aquella noche en la oscuridad del portal de tu casa, cuya farola más cercana dejé ciega de una certera pedrada. Yo apenas comenzaba a intuir los misterios, la magia del amor, todavía más presentidos que experimentados por mí. Tú ya habías saboreado muchos
En un país increíble, donde incluso lo inimaginable podía suceder, unos adolescentes que habían tomado parte en una manifestación a favor del desarraigo familiar, manifestación que encontraron divertidísima, llegaron a sus casas muy sudados, cansados, excitados y supersatisfechos de su actuación en el evento multitudinario del que habían tomado parte.
Por la ventana, cuyas cortinas floreadas habían absorbido tanta suciedad que apenas resaltaban los colores impresos en ellas, entraba una claridad gris, deprimente. La estancia permanecía en silencio. El viejo reloj de pared intentaba llenarlo, unido al acompasado suspirar de la mujer que ocupaba el viejo sofá marrón, deteriorado por