UNO DE ESOS AMORES INMORTALES (RELATO)
Apolo Buendía en cuanto posó sus negros ojos en Belleza quedó, de inmediato, absolutamente fascinado. Belleza no era una mujer especialmente hermosa, pero poseía algo en buena medida muy superior, ¡poseía magia! —Hola —saludó Apolo, y añadió embelesado por completo—: Si tú me lo permites, te adoraré hasta el último