MALA MEMORIA SEXUAL (MICRORRELATO)

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(Copyright Andrés Fornells)

Lo estaban pasando de maravilla en la cama. Sexualmente parecían haber nacido el uno para el otro. Su primera explosión de los sentidos fue perfecta, increíble, extraordinaria. Una cegadora, devastadora explosión de placer los deslumbró, los desintegro en millones de partículas extasiadas.
—Eres la mujer de mi vida —confesó él, maravillado.
—Y tú el hombre de mi vida —no menos maravillada ella.
Reposaron, jadeantes, mirándose a los ojos, presos de la misma indescriptible fascinación. Se recuperaron pronto. Los dos querían, desesperadamente, más de lo mismo. Lo maravilloso quiere repetirse. Estaban a punto de hacerlo cuando ella, que estaba muy fina de oído, exclamó aterrada:
—¡Mi marido está abriendo la puerta de la calle! ¡Si nos pilla juntos nos matará! ¡Es policía, muy celoso y lleva pistola!
Al amante casual se le contagió inmediatamente el pánico de ella, que con manos temblorosas estaba abriendo ya la ventana que daba a la calle. Él había recuperado, con esa velocidad que te procura el miedo cuando no coge la otra vertiente, la de petrificarte, sus ropas.
A ella le pareció que él no se daba la suficiente prisa y lo empujó por la ventana, cerrándola acto seguido. El empujado se rompió una pierna en la caída a la calle desde dos pisos de altura y, enojado y olvidadizo, contó a los amigos con los que tenía confianza:
—La pierna me la rompí después de haber echado el peor polvo de toda mi vida.

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