LA HERMANDAD DE LA SONRISA (MICRORRELATO)
Formaban un grupo de personas tan pobres, tan pobres, que solo tenía cada una de ellas, de su propiedad, la sonrisa que entreabría sus labios.
Formaban un grupo tan generoso, tan generoso, que esa única propiedad, con sumo placer, la regalaban a todo el mundo.
Cada noche, al acostarse los miembros de aquel humanitario grupo, nunca se acostaban pobres. Se acostaba con el tesoro que sumaban las numerosas sonrisas que otros les habían regalado a cambio de la sonrisa suya.
Este grupo de personas aseguraba que, dentro de su pobreza era feliz. Quienes les pagaban, sonrisa por sonrisa, les creían porque ellos también lo eran, felices.
Si la felicidad dependiera de la riqueza, únicamente los ricos serían felices, y está totalmente demostrado que no es así. Por eso no existe nada en el mundo que dé más rabia a un rico, que descubrir la existencia de pobres más felices que ellos.
Quienes dudan de que algunos niños pobres poseen las sonrisas más hermosas de cuantas existen, que se fijen en los niños parias de la India y en los niños pobres de otros países de Asia, pues son dueños de las sonrisas más valiosas del mundo entero y las regalan generosamente a todo el que se acerca a ellos.
Un especulador, desde la atalaya de su mente especuladora seguramente dirá que si sus sonrisas, esas personas que las regalan las vendieran, en su vida les iría mucho mejor económicamente.
Posiblemente estuviese en lo cierto, pero ocurre que las personas que regalan sonrisas no comercian con ellas.
(Copyright Andrés Fornells)