HOY ES EL DÍA DE LA TRABAJADORA DEL SEXO (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
Ciertamente también los hombres hemos tenido algún que otro ejemplo de grandes trabajadores masculinos del sexo: Don Juan Tenorio, Giovanni Casanova, Landrú. Pero ninguno de ellos, contó con la fascinante, extraordinaria, irresistible exquisitez de Cleopatra, Dalila, Mesalina y sobre todo Salomé, la inventora de la Danza de los Siete Velos.
Cuenta la leyenda que precisamente esta última, Salomé, seducía con sus encantos a todo aquel que fijaba la vista en ella, incluido su propio padrastro que, al contrario que nuestro famoso político actual nunca tuvo para ella un “no es no”.
Según nos han contado, a Salomé solo se le resistió un santo varón, que llevaba el nombre de Juan, y el apellido de Bautista.
Y esto fue debido a que este ejemplar varón, visualmente, no era capaz de ver a tres gordos montados en un burro gordo.
Así que sepan, los amantes de la historia verídica, que no fue la virtud lo que impidió a este notable barbudo profeta rendirse a los irresistibles encantos de la trabajadora del sexo Salomé, sino el gran defecto de visión que padecía, pues ningún hombre, a no ser que tenga la libido altamente distraída es inmune a la hermosa seducción femenina y lo último que le desea es que esté parada, sino que esté activa y muy activa.