UNA GOTA DE HUMOR (LXXXVI) MICRORRELATO


La primera vez que Sebas Gomes escuchó le decía esto una voz salida de la nada, no hizo caso alguno y, nada más cruzar la calle lo atropelló un coche y le rompió una pierna. ¡No vayas a trabajar hoy! Tampoco esta segunda vez hizo Sebas caso a esa voz.
Mi tío Carmelo, hermano mayor de mi difunto padre era un abogado brillante. Nosotros le tratábamos poco porque él pertenecía a una clase social muy superior. Se codeaba con las personas más ricas e influyentes de nuestra ciudad. Poseía un magnífico chalé y un afamado despacho en la parte más
Muchos años atrás, en tal día como hoy, acompañé a una joven viuda al cementerio para que ella depositara un ramo de orquídeas en la tumba de su difunto marido. Ella y yo trabajábamos en la dirección del mismo hotel y nos tratábamos más como amigos que como compañeros de
Junto a la puerta de entrada al avión, dos risueñas azafatas iban saludando a los pasajeros que entraban en el aparato, mientras una compañera suya ayudaba a los despistados y torpes a encontrar los asientos que les correspondían. Y los portaequipajes se iban llenando de bolsas, maletines y alguna que