DOS MUJERES ENTRARON EN LA CASA DE UN HOMBRE INCAUTO (RELATO)
A Anselmo Conejo los jueves le habían traído desde hacía algún tiempo muy mala suerte. Un jueves había conocido a Felipa Lechuga y se había enamorado de ella hasta las trancas. Felipa era bonita de cara, poseía un cuerpo bien provisto de los encantos que ponen chiribitas en los ojos