VALORACIÓN MÁXIMA DE UN BESO: 10 (RELATO)
Martita Gómez se consideraba una muchacha moderna, osada y bastante desinhibida. Cuando veía, pasando por la calle a un chico que le gustaba, se iba hacia él y lo detenía haciéndole una pregunta de lo más tentadora: —Oye, soy catadora de besos. ¿Puedes darme uno a ver si me gusta?