LA DEUDA DE NOEMÍ (RELATO)
Tomás Castro había llegado al hotel Sargazos a las once de la noche. Era la tercera vez que se alojaba en este lujoso establecimiento. Despidió con una propina al botones que había llevado su equipaje hasta la habitación. Cerró la puerta después que salió el agradecido muchacho. Colocó su maleta