Microrrelato
LA ENTRAÑABLE ABUELA TOMASA Y SU AHUYENTAMOSCAS (MICRORRELATO)
Cuando yo era muy chico, y mis huesudas y flacuchas piernecillas se amparaban todavía en pantalones cortos, un día mi madre me envió a la casa de la abuela Tomasa a pedirle media docena de hojas de laurel. Aquella venerable anciana me hizo entrar en la cocina, acarició mi siempre