FU-SHENG
FU-SHENG
En algunas regiones de China consideran que esta piedra posee
el poder mágico de ayudar a las parturientas que conservan
una de ellas en su mano durante el parto, a tener
un alumbramiento fácil y sin problemas.
FU-SHENG
En algunas regiones de China consideran que esta piedra posee
el poder mágico de ayudar a las parturientas que conservan
una de ellas en su mano durante el parto, a tener
un alumbramiento fácil y sin problemas.
Era un fantasma que desde hacía cerca de cincuenta años moraba como amo y señor de un antiguo y aislado caserón. Este fantasma estaba muy satisfecho de sí mismo. Solo en la última década había conseguido deshacerse de doce inquilinos que habían pretendido compartir con él esta vivienda que consideraba
Por aquel entonces yo era un mocoso de cara sucia, pantalón corto y camiseta harta de lavados y que nunca crecía a la vez que yo, quedándoseme por ello muy estrecha. Había aprendido, de la vida algunas cosas y reconocía me quedaban millones de ellas por aprender Yo me había
Era de noche. Noche triste y lúgubre. Negros nubarrones cubrían el cielo. Hacía muy pocos minutos que había dejado de llover torrencialmente. Una farola lejana espejeaba, con su mortecina luz, los charcos formados en el enlosado desigual. El aire olía a humedad y a contaminación. Reinaba un silencio sepulcral. Ni
—Merceditas, creo que deberíamos casarnos. —¡Maldita sea has tardado veinte años en pedírmelo! —Es que te he estado estudiando todo este tiempo, teniéndote a prueba, y por fin he llegado al convencimiento de que eres la mujer que me conviene. —¿Pues sabes qué te digo? Te digo que yo también