UNA GOTA DE HUMOR (CLIII) MICRORRELATO


Durante mi dorada época de Instituto. La he calificado de dorada porque fue un tiempo extraordinario para mí, pues me permitió descubrir y leer a grandes escritores, mantener con los compañeros apasionadas discusiones sobre mil temas diferentes, experimentar enamoramientos tan súbitos como explosivos, y desengaños inesperados y “desgarradores”. En nuestro
Al veterano domador sus leones le habían perdido totalmente el respeto. Continuamente le desobedecían y le hacían burlas sacándole la lengua y haciéndole pedorretas. Finalmente, durante una función, el más veterano de los leones le arrebató el látigo y le obligó, a base de darle latigazos en el trasero, a
Adorables mujeres que todavía no habéis encontrado el amor de vuestra vida, y ansiáis mucho encontrarlo, hoy me permito daros un pequeño y modesto consejo con la genuina intención de que os sea de alguna utilidad. Si el amor tarda en llegar hasta vosotras mostrad paciencia, tened calma, no os
Esperanza Gomes era una mujer modesta, cuyos encantos femeninos eran también modestos. Tan modestos eran estos que los hombres no les demostraban el menor interés. Tanto era así que cuando caminaba por la calle, los varones que pasaban cerca de ella no empleaban ni una décima de segundo en mirarla.