UNA GOTA DE HUMOR (CCXXX) MICRORRELATO


Mucho tiempo antes de que mis queridos y siempre añorados padres me llevaran a un colegio público donde me enseñarían (entre una infinidad de cosas que yo ignoraba), geografía, sobre todo la perteneciente a mi país, conocí el nombre de otra región, aparte del nombre de la región donde yo
María Portales llevaba una clase de vida que no le gustaba nada. Había enviudado de un buen hombre que, con esta valiosa virtud compensaba lo muy feo que era y su innata inclinación al ocio y al descanso. El marido de María Portales se llamaba Manuel Descansa. Este buen hombre
Actualmente, es para muchos buscadores de falsas verdades, posibles ofensas y maldades ajenas y muy antiguas, una conveniente huida de responsabilidades propias y reconocimientos históricos que juzgan y tergiversan a su conveniencia como si fueran hechos acabados de suceder ahora mismo. Y demandan pidan absurdo perdón a gentes y pueblos
Con mil esfuerzos, aullando de dolor, Mario consiguió atarse el pañuelo por encima de la rodilla de su pierna destrozada por la metralla y, rompiéndose las uñas, logró cauterizarla cubriéndola de tierra. ¿Y si gritaba muy alto pidiendo ayuda? ¿Y si lo escuchaban los enemigos y lo remataban? Paulatinamente, las