Hubo una vez en la India un príncipe al que apasionaba sumirse en profundas reflexiones. Fruto de estas reflexiones fue que ningún ser vivo podía arrogarse el derecho de matar a otros seres vivos y, encima, comérselos. Llegado a este convencimiento se convirtió en vegetariano y prohibió a sus súbditos
Elena se despertó sobresaltada. Parpadeo varias veces y adquirió conciencia de que se encontraba en su dormitorio y por la ventana cubierta por unos ligeros visillos entraba la luz de la madrugada. Su mente trató de averiguar la causa de su brusco despertar. Lo atribuyó a una pesadilla que había
La niña saltaba a la comba en el jardín. Tenía las piernas largas y ágiles, y los calcetines caídos. Llevaba su pelo recogido en una cola de caballo, y con él pintaba garabatos en el aire de una mañana primaveral. El ejercicio sacaba colores y su carita de melocotón. Sonreía.
Una buena madre, a lo largo de su vida vierte sobre sus amados hijos el inmenso caudal de bondad, ternura y generosidad que almacena su prodigioso corazón. Y si esos hijos la maltratan, la traicionan con su desagradecimiento y su olvido, ella obra como la rosa con la mano que