En el Noroeste de España, en la céltica y verde Galicia, a la que los romanos llamaron "Finis Terrae", por ser entonces el extremo más occidental del mundo conocido, cuenta la tradición que estuvo el Apóstol Santiago, como llamamos los españoles a Jacob el hijo de Zebedeo y
Eugenio Terraza regresó de un viaje a Nueva York y todos sus amigos, mientras tomaban cerveza en el Bar Los Canarios quisieron saber qué fue lo que más le había impresionado de cuanto vio en su visita a la llamada también Gran Manzana. —Bueno, me han impresionado infinidad de cosas.
Si el guaperas y algo renco de Lord Byron sacara la cabeza del boquete donde lo metieron, volvería a esconderla al ver cuanto han cambiado las féminas. Según él dejó escrito, las mujeres de su época estaban contentas teniendo un espejo y almendras tostadas como lujo gozoso-alimenticio. Pues bien,
Un joven pueblerino ambicionó para él una mejor y más próspera existencia que la que tenía al lado de su padre cultivando un pedazo de terreno que poseían en un pequeño y humilde municipio mayoritariamente agrícola. Terreno del que sacaban para ir viviendo, y poco más. Así que decidió un