UN PÁJARO, UN NIÑO, UN HOMBRE Y UNOS CARAMELOS (MICRORRELATO)

UN PÁJARO, UN NIÑO, UN HOMBRE Y UNOS CARAMELOS (MICRORRELATO)

Delante de un edificio había un árbol. En lo alto del árbol se hallaba un pájaro que le gustaba mucho cantar. Y eso estaba haciendo él. Debajo del árbol había un niño que le gustaba muchísimo escuchar el canto de estas alegres avecillas y eso estaba haciendo él.

En el primer piso de ese inmueble había un hombre que le gustaba mucho dormir la siesta. El canto del animalito de pluma lo despertó. Furioso por ello el hombre recién despertado bajó a la calle, cogió una piedra, se la tiró al pájaro y lo alcanzó de lleno silenciándolo para siempre.

El niño al ver al animalito muerto rompió a llorar desconsoladamente.

El hombre le tenía aprecio al pequeño, pues era vecino suyo. Frecuentemente, le daba caramelos para tener el gusto de verlo contento.

El pequeño nunca más aceptó sus golosinas y, además, poniendo cara de horror escapaba de él en cuanto lo veía.

Al hombre que le gustaba dormir la siesta se le hizo insoportable la atemorizada actitud de aquel niño y terminó marchándose a vivir a otra parte de la ciudad. Nunca más tiró piedras a los pájaros, pero los odio más que nunca, pues culpaba a uno de ellos de lo desdichado que se sentía en su nueva vivienda y lo feliz que era en la vivienda que tenía anteriormente.

MORALEJA: Antes de realizar una acción violenta, piensa en las consecuencias que esa acción violenta puede acarrearte. Pues la violencia y la maldad se asocian frecuentemente y este tipo de sociedad no genera nada bueno.

(Copyright Andrés Fornells)