MISERIA E INJUSTICIA PARA EL GENIO (RELATO)
Marcelo Rocarola, un pintor cercano a los cincuenta años se quejaba amargamente, un día más a su anciana madre, de que no tenía éxito en una profesión a la que venía dedicando toda su vida: —Yo creo que mis cuadros son buenos, mamá —le repetía una y otra vez a