SOBRE LOS PRECIOS (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)
UN DÍA QUE PREVEÍA FELIZ Me levanté animoso. No me dolía nada. Sentía apetito. Pensé en el buen desayuno que iba a prepararme. Y muy especialmente en el café cuyo aroma parece transmitirme una especie de satisfactoria vitalidad. Miré por la ventana. Lucía un sol espléndido. Me dirigí a la