NO SE REFERÍA A SUPERMAN (MICRORRELATO)

  • Dos amigos que llevaban mucho tiempo sin verse, al encontrarse inesperadamente en una estación de tren mostraron enorme alegría, afecto y curiosidad.
    —¿Qué ha sido de tu vida, Norberto?
    —Me casé, Alfonso.
    —Yo no. ¿Eres feliz?
    —Podría serlo si no fuera por una persona que tiene la fuerza de un león, la rapidez de carrera de un caballo, la penetrante vista de un águila, el finísimo oído de una liebre y la fiereza de un tigre. Y que va a acabar conmigo
    —Oye —expresando gran asombro su antiguo amigo —, no te habrás casado con Superman, ¿eh?
    —No, me refiero a mi suegra que mi mujer se trajo a vivir con nosotros nada más casarnos —empezando a llorar amargamente el que acaba de realizar esta dolorosa confesión.
    —Te entiende. Me lo decía siempre mi padre: “las desgracias no vienen solas” —tendiéndole el soltero un pañuelo al casado
    Un sollozo que sonó a cántaro roto, fue la respuesta que obtuvo de parte del que convivía con su mamá política.
    Mirándole con infinita lástima, el no desposado fortaleció todavía más su poderoso deseo de continuar por siempre jamás fiel a su celibato. Y viendo venir a una señora poderosa de cuerpo anadeando su muscculoso cuerpo y mirando con ojos abasalladores a todo el mundo quiso saber:

  • –Norberto, ¿esa mujer que viene hacia nosotros hecha un basilisco es tu suegra?
  • –Ella es. ¡Dios mío, apiádate de mí! –Norberto empezando a temblar de la cabeza a los pies.
  • –Mi pañuelo te lo puedes quedar –decidió Alfonso y, a continuación salió corriendo no fuera la suegra-superman a emprenderla a guantazos  con él por el simple hecho de ser amigo de su yerno. Ya cogería el próximo tren, cuando regresara más tarde a la esación.

Read more