MOTIVOS SOBRADOS PARA LLORAR (MICRORRELATO)

Una buena amiga visita a otra.
—Yoli me ha dicho que has roto con su hermano Alfredo.
—Ha sido el canalla de él quien ha roto conmigo —indignada.
—Pareces furiosa.
—Estoy furiosísima —demuestra cerrando los puños con rabia.
—Te lo has tomado muy mal —compasiva la visitante.
—Me lo he tomado malísimamente. Ayer hice algo de lo que me había privado durante tres larguísimos años: me hinché de comer bocadillos de chorizo,  embutido que siempre me ha gustado con locura,y de llorar.
—¿Y esta mañana que has hecho?
—Esta mañana me hinché a comer churros con chocolate que también me gustan con locura y me había privado de comerlos durante años —haciéndose con un paquete de servilletas de papel, y comenzando a secar sus ojos empapados en llanto.  
—Y también lloraste, claro.
—Sí, también lloré. Y muchísimo.
—Por él, claro. Por Alfredo —deduce la amiga que la observa con expresión de lástima.
—¡No por él sino por mí, esta vez! ¡La maldita báscula me ha mostrado que de ayer a hoy he engordado dos kilos! —estalla antes de sonarse la nariz ruidosamente, la perjudicada con un notorio y odiado aumento de peso.

MORALEJA: Ten cuidado con perder el control, porque generalmente los perjuicios de perderlo sueles caer sobre quien lo pierde.

Read more