Crónica de Arqueología nos cuenta:
El Hombre de Urfa o la Estatua de Balıklıgöl tiene una datación por el contexto estratigráfico que sitúa a la estatua hace unos 11.000–11.500 años. Esto la convierte en la escultura humana naturalista a tamaño real más antigua conocida. Está tallada en una sola pieza de caliza local. Mide 1,80 metros. El rostro está estilizado pero es reconocible, con ojos hundidos incrustados con obsidiana, lo que le otorgaba una mirada realista. La figura se representa de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho en una postura a menudo interpretada como respetuosa o ritualística. Las manos están posicionadas cerca de la zona genital. Aunque las descripciones populares suelen afirmar que "sostiene su pene", un examen arqueológico detallado sugiere que las manos están entrelazadas o descansan sobre la región púbica, posiblemente sosteniendo un objeto que no ha sobrevivido, o simpemente representando un gesto de modestia o identidad. El falo no está erecto ni manipulado de manera sexual; más bien, el énfasis reside en la presencia anatómica de la forma masculina. La estatua data del final del Neolítico Prealfarero A (PPNA) y principios del Neolítico Prealfarero B (PPNB). Esta era marca la transición de las sociedades cazadoras-recolectoras a las comunidades agrícolas sedentarias. El Hombre de Urfa no es una anomalía aislada. Se han encontrado otras esculturas humanas fragmentarias y pilares en forma de T con características antropomórficas (brazos, manos, cinturones) en Göbekli Tepe, Karahan Tepe y otros sitios del área del proyecto Taş Tepeler ("Colinas de Piedra"), lo que indica una tradición regional de representación antropomórfica.