UN BUEN CONSEJO DE MUJER (PÍLDORAS FILOSÓFICAS)
Una de tantas maravillas que podemos agradecer a la memoria es que, a menudo puede regalarnos momentos entrañables de nuestra vida sin que nosotros los hayamos estado buscando.
En cierta ocasión, siendo yo todavía muy niño,
una vecina que era muy desdichada con su marido
vino a pedirle consejo a mi madre:
—¿Qué haría usted en mi lugar, Inés? —le preguntó.
Mi madre no gustaba de dar consejos de un modo
directo, así que le respondió:
—Amiga mía, no se puede tocar bien con un mal instrumento,
ni ser feliz con un mal hombre, debes tú decidir siempre
la música que quieres tocar.
(Copyright Andrés Fornells)