UNA GOTA DE HUMOR (CLXXXVII) MICRORRELATO


Santi tenía ocho años y poseía dos cualidades que no gustaban por igual a sus padres: la bondad y la cabezonería. La primera complacía a sus progenitores, mientras, la segunda, los ponía de los nervios. —Porfa —pidió Santi mientras almorzaban—, compradme el videojuego “El Pirata Informático Ojo de Oro”. Es
Durante una revolución, el bando rebelde consiguió apresar al general Amadeo Lugones. El general Amadeo Lugones, todo el mundo conocía que era un empedernido fumador de cigarros puros. Cuando sus enemigos lograron cogerlo preso, le hicieron, para que pareciera un acto civilizado, un juicio severísimo en el que lo condenaron
Lorena y yo nos habíamos enfadado. Nos habíamos enfadado por un fallo psicológico mío. Ella había estado en la peluquería y le habían hecho un peinado con muchos tirabuzones y yo abrí mi bocaza para decirle que no la favorecía nada, que con el pelo así se parecía a la
Voy a dar un valioso consejo a los hombres, aunque por la experiencia adquirida en mi larga asistencia a la escuela de la vida me temo que serán muy pocos los que van a seguirlo. Escuchadme, seres humanos que os vestís por los pies y seguís conservando el género con