EL MISTERIO DE LA DESAPARICIÓN DE MIS MULETAS (FINAL)
(Continuación) Terminado el almuerzo, mientras yo me quedaba lavando la vajilla y lo demás, mi mujer se fue a comprarme otro par de muletas. Esperé terminar de hacerlo para abrir la puerta de la cocina que daba al jardín y hacer callar a Tristán que no paraba de ladrarle a