UNA MUJER PERDIÓ LOS NERVIOS (MICRORRELATO)

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UNA MUJER PERDIÓ LOS NERVIOS
A Matilde Malota cierto día se le fue la rosca del tarro cerebral y cometió un pececidio. Sacó el pececito que tenía en su pecera, lo limpió, frio y se lo comió. Cuando al día siguiente ella visitó a su psiquiatra, justificó su acción diciéndole  que la exasperaba que aquel animalito perteneciente al mundo marino, se hiciese el sordo y el mundo cada mañana cuando ella le daba los buenos días y le preguntaba cómo se encontraba. El psiquiatra hizo una llamada y minutos más tarde dos hombres se llevaron a Matilde Malota a un lugar donde no podría matar a ningún pez más. 

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