UNA GOTA DE HUMOR (CCCLXXIV) MICRORRELATO


Transcurridos tres años sin verse, dos jóvenes que habían sido muy amigos antes de ese periodo de tiempo, se encontraron de frente en un céntrico parque de la ciudad donde habían crecido y fomentado su amistad. Uno se llamaba Óscar e iba vestido con elegancia y exquisita pulcritud, desde su
Mucho tiempo antes de que mis queridos y siempre añorados padres me llevaran a un colegio público donde me enseñarían (entre una infinidad de cosas que yo ignoraba), geografía, sobre todo la perteneciente a mi país, conocí el nombre de otra región, aparte del nombre de la región donde yo
María Portales llevaba una clase de vida que no le gustaba nada. Había enviudado de un buen hombre que, con esta valiosa virtud compensaba lo muy feo que era y su innata inclinación al ocio y al descanso. El marido de María Portales se llamaba Manuel Descansa. Este buen hombre
Actualmente, es para muchos buscadores de falsas verdades, posibles ofensas y maldades ajenas y muy antiguas, una conveniente huida de responsabilidades propias y reconocimientos históricos que juzgan y tergiversan a su conveniencia como si fueran hechos acabados de suceder ahora mismo. Y demandan pidan absurdo perdón a gentes y pueblos