UNA GOTA DE HUMOR (454) MICRORRELATO


Un hombre llamado Inocencio Blanco atesoraba tres cualidades humanas muy admirables: era bondadoso, fácil de conmover y nunca le había negado un favor a quien se lo pedía. Alguna gente de esa que nace con la envidia agarrada al corazón, igual que la lapa se agarra a la roca, envidiaba
Era por la mañana y el bar Miralles se hallaba muy concurrido. Vi un hueco en la barra y lo ocupé, quedándome a la derecha un jubilado llamado Leandro al que no merecía la pena dirigirle la palabra porque, le dijeras lo que le dijeras, su respuesta era siempre encoger
El rayo de luna plateada avanzó lentamente por la calle solitaria derrotando la oposición que le ofrecía la protectora oscuridad. Ese rayo luminoso ganaba terreno unido al silencio cómplice que lo acompañaba. Llegó hasta el portal donde nos refugiábamos tú y yo. Al separarnos del apasionado beso que nos habíamos
Vivo en una zona del globo terráqueo dónde gozamos de un sol que enamora y de una lluvia que se ha olvidado de nosotros va ya para seis meses. Tiempo atrás, cuando según m i parecer había mucha más gente que ahora creyendo en Dios y en los milagros, grupos