UNA GOTA DE HUMOR (433) MICRORRELATO


Cierta mañana de domingo, el buen tiempo que hacía me animó a dar un paseo por el parque principal de la ciudad donde vivo. Cuando me cansé de procurarle ejercicio a mis piernas, me senté en un banco. La mitad del mismo lo ocupaba un mendigo. Aquel hombre, que ya
Manuel Romero creía firmemente que los sueños tenían mucho que ver con la realidad. Se lo explicaba así a su madre que lo escuchaba con benevolente sonrisa. —Mamá, lo que uno sueña es la realidad vestida con el traje de la fantasía, igual que un regalo va envuelto en un
Queridos amigos, tengan por cierto que existen cosas que no les ocurren a todo el mundo y que no todo el mundo entiende cuando las vive. Las personas muy románticas, cuando se enamoran creen ciegamente en que les ocurren hechos prodigiosos. Una joven que acaba de sentir el flechazo del
—Que no, Encarna, que en la moqueta no me gusta. Tiene polvo y no huele bien, Vamos a la cama. —En la cama no podemos. La tiene ocupada mi marido. —¿Está tu marido en casa y en la cama? Pues yo me voy de aquí pitando —se asustó el amante.