LA ADMIRABLE FIDELIDAD DE UNA VIUDA (MICRORRELATO)
Muchos años atrás, en tal día como hoy, acompañé a una joven viuda al cementerio para que ella depositara un ramo de orquídeas en la tumba de su difunto marido. Ella y yo trabajábamos en la dirección del mismo hotel y nos tratábamos más como amigos que como compañeros de trabajo. Ella se llamaba Mary, era irlandesa, muy atractiva y contaba veintiocho años. Después de colocar sobre la lápida de mármol las flores que traía, acaricio las letras del nombre y comenzó a llorar en silencio. Ante esta muestra de sentida congoja por su parte le dije, entre admirado y conmovido, cuando ella recuperó su ánimo:
—Le quisiste mucho, ¿verdad?
—Le quise tanto, tanto, que le di todo mi amor y no me ha quedado nada dentro.
Su dramática confesión me disgustó en cierta medida, pues yo estaba enamorado de ella. Mary, por ser muy sensible e inteligente se había dado cuenta de los poderosos sentimientos que había desperado en mí.
De pronto, con absoluta naturalidad, para gran asombro mío, se desabrochó su blusa. Debajo de ella no llevaba sujetador. Tatuadas en la parte del pecho donde tenía su corazón llevaba dos flores de orquídea. Me concedió el tiempo suficiente para que yo las viese bien y después abrochándose de nuevo su blusa me dijo dirigiéndome una mirada de lástima para que yo entendiese que ella pertenecía a ese especial grupo de mujeres que pueden amar solo una vez:
—Cada año, mi esposo me regalaba el día de nuestra boda un crisantemo y yo siempre, hasta que muera añadiré, a estas flores de crisantemo otra más. ¿Nos vamos?
Asentí con la cabeza. Echamos a andar hacia la salida del camposanto, y yo envidié al hombre que había sabido despertar en ella un amor imperecedero, eterno.
Meses más tarde, leyendo ella en mis ojos que yo seguía enamorado de ella, tomó una decisión que seguro consideró era la mejor para mí, se marchó a Dublín y ninguno de sus compañeros de trabajo volvimos a saber de ella.
Mary quería que yo la olvidase y no sufriese por ella. Ninguna de estas dos cosas consiguió.
(Copyright Andrés Fornells)