¿UN HOMBRE SABIO? (MICRORRELATO)
Tengo un amigo al que, casi todos los que lo conocemos consideramos un sabio. Para imposibilitar que lo identifiquen fácilmente, le llamaré Salomón.
Bien, según aquellos que lo admiramos, Salomón y su mujer, Elenita, forman una pareja ejemplar, admirable. Nunca discuten, nunca están en desacuerdo con nada y dan siempre muestras de llevar una convivencia absolutamente perfecta.
Muerto de curiosidad, pues yo jamás había conseguido con ninguna pareja mía, ni de lejos, tan extraordinaria armonía, un día le pregunté a Salomón cuál era el secreto de la envidiable relación que él y su cónyuge mantienen, un año y otro año, y siempre. Salomón sonrió y me lo explicó con absoluta sinceridad:
—Verás, compañero, mi mujer y yo estamos siempre de acuerdo en todo porque uno de nosotros piensa siempre por los dos.
Entendí tan bien su fórmula, que nunca más, en mi trato con las mujeres, he vuelto a hacer uso de mi capacidad de pensar diferente, de emplear la controversia, y de este estratégico modo, me he llevado y me llevo de maravilla con todas ellas.
No discuto que algunos pueden llamarnos a Salomón y a mí: acomodaticios, pacifistas y hasta calzonazos. Bueno, podrán llamarnos lo que quieran, pero por propia experiencia les aseguro que el método de Salomón funciona al cien por cien, es infalible.
(Copyright Andrés Fornells)