ALGUNOS DE LOS MUCHOS PRODIGIOS QUE REALIZAN LAS MUJERES MARAVILLOSAS (Píldoras filosóficas)
Hoy me machuqué un dedo clavando una alcayata para colgar de ella un retrato de mi madre que tengo encerado dentro de un artístico marco de madrera creado por mí. Esta pequeña herida me ha recordado las muchas ayudas que innumerables veces tanto en la niñez como en la adolescencia y en la adultez recibí de ella siempre compasiva, servicial y cariñosa.
Y por eso demostraré mi admiración a las mujeres ensalzándolas merecidamente, sobre unos pocos de los infinitos prodigios que la mayoría de ellas realizan sin fanfarronear, ni darse importancia. Humilde y modestamente.
Dale a una mujer maravillosa libros de estudio y te sacará matrículas de honor.
Dale un puñado de macetas y convertirá un patio cualquiera en un vergel.
Dale un hombre mediocre, pero ambicioso y lo convertirá en un triunfador.
Dale una casa y la convertirá en un hogar.
Dale algo de semen y te creará un hijo.
Dale amor y te lo devolverá con intereses.
Pero dale mala vida y ella te la devolverá peor.
Y no sigo ensalzando más a las damas por temor a que algunos hombres se mosqueen, me consideren imparcial y me odien. Y el odio en un sentimiento feo que debemos procurar, encarecidamente, que no florezca.
(Ah, Q¡y que no se molesten y me pongan a parir los varones maravillosos que otro día también destacaré sus enormes y admirables méritos).
(Copyright Andrés Fornells)