Microrrelato
NECESITABAN VEINTE DOLARES PARA COMPRAR EL DESAYUNO (MICRORRELATO)
Arturo Cansado se despertó aquella mañana, para no variar de otros muchísimos días de su existencia, perezoso. La pereza era en él un mal endémico, inevitable, como lo era en el mundo que los guisantes crecieran dentro de vainas, las cerezas crecieran a pares y los patos fueran monosílabos. Estiró