¡NO SALGAS DE CASA! (MICRORRELATO)

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¡NO SALGAS DE CASA! (MICRORRELATO)

La primera vez que Sebas Gomes escuchó le decía esto una voz salida de la nada, no hizo caso alguno y, nada más cruzar la calle lo atropelló un coche y le rompió una pierna.

¡No vayas a trabajar hoy!

Tampoco esta segunda vez hizo Sebas caso a esa voz. La fábrica en la que él trabajaba se incendió con él dentro. Se salvó de milagro gracias a un bombero que, arriesgando su vida, lo saco de entre las llamas. A consecuencia de la enorme cantidad de humo inhalado durante mucho tiempo, Sebas quedó asmático.

¡No salgas de casa!

La tercera vez que Sebas escuchó esa voz tampoco hizo caso, conoció en un supermercado a Anita Coles, se enamoró de ella y antes de que terminase el año la había convertido en su esposa. Anita Coles era una bruja que le dio tan mala vida que Sebas habría cometido con ella el primer asesinato de su vida si esa voz misteriosa no le hubiese advertido:

—¡No le hagas nada, déjamela a mí!

Una mañana la voz misteriosa le grito:

—¡Sal corriendo de la casa!

Por segunda vez, Sebas le hizo caso a la voz y abandonó su vivienda corriendo. Estaba llegando a la próxima esquina cuando la casa se derrumbó sepultando a Anita Coles, que incapaz de soportar el enorme peso de todos aquellos escombros pereció irremediablemente.

Que no extrañe a nadie que cada vez que Sebas decidiera salir a la calle le preguntase a la voz misteriosa:

—¿Qué hago ahora, salgo a la calle o no salgo?

Solo tuvo que esperar unos pocos segundos y la voz le dijo:

—Sal a la calle con un salvavidas puesto.

—Hace un sol que revienta las piedras y en el cielo no hay una sola nube —manifestó Sebas—. La gente se reirá de mí.

—¿Quieres enfadarme discutiendo conmigo? — le advirtió, enojada, la voz misteriosa.

—De ninguna manera quiero que te enfades conmigo. Voy ahora mismo al cuarto de los trastos y cojo el salvavidas que hay allí.

Minutos más tarde Sebas salió a la calle con un salvavidas rodeando su cintura. La gente que lo veía de aquella guisa reía a carcajadas burlándose de él.

La gente dejó de reírse cuando de ponto el cielo se cubrió de nubes y el mundo conoció su Segundo Diluvio Universal.

(Copyright Andrés Fornells)