NAUFRAGIO (MICRORRELATO)

(Copyright Andrés Fornells)
—¡Capitán, capitán, se está hundiendo el barco!
—¡Rápido, todo el mundo a los botes salvavidas!
—¡No tenemos botes salvavidas, capitán.
—¡Maldita sea! ¡Que todo el mundo se ponga los chalecos hinchables!
—¡No tenemos chalecos hinchables, capitán!
—¡Pues que rece todo el mundo a Dios para que nos salve!
—¡Ninguno de nosotros cree en Dios, capitán!
El hombre que ostentaba la máxima autoridad a bordo, desesperado por la situación extrema en que se encontraban, dirigió una mirada al horizonte y repentinamente aminado exclamó:
—¡Dios si existe, estamos a menos de una milla de la costa y todos sabemos nadar!
Y así fue como una tripulación que no creía en Dios, al producirse aquel milagro, se convirtió en creyente. Y es que los hechos favorables logran más conversos que los sermones