MIENTRAS ME SEAS FIEL NO TIENES QUE PREOCUPARTE DE NADA (MICRORRELATO

Share
MIENTRAS ME SEAS FIEL NO TIENES QUE PREOCUPARTE DE NADA  (MICRORRELATO

—Que no, Encarna, que en la moqueta no me gusta. Tiene polvo y no huele bien, Vamos a la cama.
—En la cama no podemos. La tiene ocupada mi marido.
—¿Está tu marido en casa y en la cama? Pues yo me voy de aquí pitando —se asustó el amante.
—Quédate y no te preocupes, cobardón. Le he escondido la pistola, por si acaso.
—Ni aunque esté desarmado tu marido me quedo yo aquí. Les tengo alergia a los policías desde niño, en uno de ellos multó a mi padre por saltarse un stop.
—No te reocupes por él, tontito, le he suministrado un somnífero que lo mantendrá dormido durante dos días.
—Me das miedo, Encarna. Mucho miedo.
—¿Miedo por qué?
—Miedo de lo lista y osada que eres.
—Mientras me seas fiel, tú no tienes que preocuparte de nada.
—Ya, ¿pero y si se me pega lo tuyo?

—Lo mío no se te pegará. No son unas paperas. Aparte de que a los cobardes nunca se os pega la valentía. Así que ven a mis brazos y demuéstrame que me tienes loca perdida con tus embriagantes besos y todo lo demás.

Y él engrosó la astronómica suma de hombres que son adúlteros no solo por sus revoltosos genes, sino también por irresistible tentación femenina.

(Copyright Andrés Fornells)