LEYENDA NEPALÍ (Mis viajes alrededor del mundo)
Cuento esta historia igual que un niño nepalí me la contó, a cambio de haberle contado yo la historia del “Gato con Botas”, con la que él y sus padres se rieron hasta caérsele las lágrimas.
Conservo esos momentos con ellos entre los más entrañables vividos en mis viajes. La gente humilde, sincera y honesta es entrañable en todas partes del mundo.
Según una antigua leyenda que existe en Nepal, Indra, el dios de la lluvia y de las tormentas mandó a su hijo a buscar flores para hacer ofrendas. Este joven no encontró flores en el cielo, por lo que decidió bajar hasta el valle de Katmandú, donde sus gentes lo confundieron con un ladrón y lo apresaron.
Debido a que el joven no regresaba, el dios Indra bajó a la Tierra a por él.
Fue entonces que los nepalíes se dieron cuenta del gran error cometido, y para hacerse perdonar por ello, lo adoraron y pasearon por sus calles durante toda una semana.
Para recompensarles por estos agasajos, el dios Indra les prometió dos regalos: llevarse las almas de los muertos al cielo y además dotarlos de toda el agua y las lluvias que necesitasen cada año.
Basándose en esta leyenda, la celebración y la adoración al hijo de Indra, se ha continuado celebrando hasta nuestros días, y así, durante esos 7 días especiales se iluminan los templos con velas por las noches y se escenifican por las calles actos rememorando aquella leyenda.
Yo me llevé a casa una imagen de Indra, el dios de la lluvia, y a mi vuelta a casa yo envié a aquella amable familia nepalí un vídeo del Gato con Botas.
Cuando en el lugar donde vivo hace falta que llueva, le pido lluvia al dios Indra.
Él parece que unas veces entiende mi idioma, y otras veces no. Yo, las veces que me favorece, como las que no lo hace, le doy siempre las gracias porque no le conviene a nadie, siendo un simple humano enemistarse con los dioses, con ninguno de ellos.