LA VIDA ES COMO LOS VIOLINES (MICRORRELATO)
Él me miró con tristeza, movió la cabeza a un lado y otro como si ésta fuera un péndulo exhausto y me respondió enigmático:
—Chico, la vida es como los violines, nunca te romperá todas las cuerdas a la vez; siempre te dejará alguna cuerda superviviente para que continúes tocando, aunque sea mal.
Nunca he necesitado tocar el violín para reconocer que aquel hombre era un sabio.
(Copyright Andrés Fornells)