LA INTEGRIDAD TAMBALEANTE (MICRORRELATO)
Cuando se conocieron él la dijo que se había enamorado locamente nada más verla y haría lo imposible para que ella le correspondiera.
Ella, altiva, le respondió despectiva:
—Lo siento, pero nada de este mundo conseguirá que sienta hacia ti algo distinto a indiferencia. Nadie puede cambiar el rumbo de un huracán invencible.
—No existe huracán alguno que dure un largo periodo de tiempo y su cambio de rumbo es posible cuando el huracán se queda sin fuerza —le aseguró él, convencido.
A continuación la cubrió de regalos, contando entre los más valiosos las joyas.
Y finalmente ella dijo, rendida:
–Eres tan adorable, que me resulta imposible no quererte.
Y él ejerció una vez la máxima de ruindad <<nada existe que no se pueda conseguir quién esté dispuesto a pagar su precio, por alto que ese precio sea.