EL FENÓMENO PAPA BENEDICTO XVI
EL FENÓMENO PAPA BENEDICTO XVI
Debido a mi condición, de muy modesto escritor, procuro no involucrarme en asuntos de tanta envergadura, complejidad y compromiso como son la Religión y la Política. La prudencia me ha aconsejado mantenerme al margen de ellos, pues conozco el alma humana lo suficiente para saber la facilidad con que podemos crearnos enemigos si exponemos nuestras opiniones sobre estas delicadas materias, tanto si son opiniones sinceras, falsas o interesadas. Pero lo que está ocurriendo actualmente en Madrid con la Jornada Mundial de la Juventud, me ha impactado e impulsado a comentar algo a este respecto.
Resulta a todas luces evidente que este anciano Papa Benedicto XVI de 84 años, hombre estudioso, de aspecto frágil y salud precaria, ha conseguido con su sermón pacifista y bondadoso y su actitud humilde llegar al corazón de más de un millón de jóvenes procedentes de todas partes del mundo; jóvenes de escasos recursos que la mayoría de ellos han ahorrado durante meses para pagarse el viaje y que están pasando muchos de ellos penalidades por una modestísima situación económica que no les permite alojarse en hoteles sino que lo hacen donde buenamente pueden, algunos de ellos en la calle, obedece a una necesidad que ellos sienten, en este mundo materialista y deshumanizado, de generar esperanza en un más allá donde encuentren la justicia, el amor y la paz que aquí se les niega.
Estos jóvenes, aparte de que pueda haber entre ellos algunos fanáticos, creo que la gran mayoría aspiran, mantienen viva la esperanza de tener en sus vidas precisamente esas tres cosas sublimes: justicia, paz y amor.
Creo que para todos nosotros, creyentes o laicos, esos jóvenes merecen admiración, respeto y cariño.
Y yo, desde mi insignificante blog, confieso encontrar digna de reflexión, entre otras muchas, una de las frases que he escuchado corear a grupos de ellos: ¡¡¡Dios es amor!!!
