CAFÉS SIN AZÚCAR

Cinco amigos se reunieron en casa de uno de ellos a tomar café. El invitador, que ejercía la profesión de psiquiatra, decidió realizar una prueba con ellos. Sirvió las cinco tazas con café y antes de que comenzaran a beberlo hizo un comentario aparentemente fútil:

-Se ha descubierto hace poco, que las personas que poseen inclinaciones homicidas tienen más desarrollados el sentido del gusto que las otras personas que podríamos llamar normales, equilibradas. Por cierto, en uno de los cafés se me olvidó poner azúcar. El que lo encuentre, aquí tiene el azucarero.

Todos los presentes se fueron llevando la taza a los labios, seguidos por los ojos vigilantes del especialista en enfermedades mentales. Sus invitados conscientes de esta vigilancia, después de tomar un sorbo de la infusión devolvieron la taza al platito y, al ser interrogados por su mirada, absolutamente todos movieron la cabeza indicando que no eran ellos quienes necesitaban azúcar.

-Lo sospechaba. Ninguno de vosotros es una persona desequilibrada y peligrosa.

El experimento había obtenido el éxito previsto por el huésped. Se equivocó. Antes de transcurrido un año, dos de sus cinco invitados habían cometido un asesinato.