BUSCÓ NOVIO PARA UN RATO (MICRORRELATO)

boda
BUSCÓ NOVIO PARA UN RATO
Paquita Ramales tenía muchas ganas de novio. Tantas ganas tenía, que como no le salía ninguno decidió poner en práctica una idea que se le ocurrió una mañana mientras disfrutaba, en la Plaza del Candado de un suculento desayuno de chocolate con churros.
La adversidad que jugaba en contra de Paquita, en este asunto de encontrar novio, consistía en que cuando la naturaleza repartió encantos femeninos, nunca pasó cerca de ella.
En lo profesional sí le iba muy bien a Paquita. Era muy buena peluquera y un buen número de las clientas que acudían a su peluquería preferían ser atendidas por ella, más que por cualquiera de sus compañeras.
Un fin de semana decidió poner en marcha esa ocurrencia que tuvo aquella mañana en la Plaza del Candado mientras desayunaba churros con chocolate y se puso un cartelito en el pecho que ponía: “Busco novio para un rato”.
Sus compañeras, a las que había comunicado lo que pensaba hacer, el lunes cuando se incorporó al trabajo quisieron saber cómo le había en su osada oferta.
—Magníficamente —aseguró entusiasmada Paquita—. El sábado me salieron doce novios y el domingo diecinueve.
—¿Todos para un rato? —quisieron saber, a coro, sus compañeras.
—Todos menos tres que me los llevé a casa.
—¿Y crees que con alguno de ellos vas a tener una relación duradera?
—De ninguna manera. Voy a echarlos en cuanto me canse de ellos.
Paquita Ramales no encontró en ellas la comprensión que esperaba y es que existe un buen número de mujeres que no celebran el éxito que consiguen otras de su mismo sexo, y fue criticada, escarnecida y vituperada sin piedad. Todo lo anterior aumentó considerablemente cuando Paquita Ramales contrajo matrimonio con uno de los novios que le había salido que era atlético, guapo, rico y enamorado locamente de ella, demostrando este hecho que la excelentes ideas obtienen grandes posibilidades de éxito.
A nadie contó Paquita Ramales que había obrado como lo hizo siguiendo ese eslogan de reconocidísimo éxito: “El producto que mejor se vende, es aquel que previamente se ha dado a probar al futuro cliente”.

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