BOMBAY Y SUS COMERCIANTES (MIS VIAJES)

BOMBAY Y SUS COMERCIANTES (MIS VIAJES)

Bombay (Mumbai para los hindúes) es la capital del estado federal de Maharastra. Su nombre, según algunos estudiosos, deriva de la diosa local Mumba Devi, aunque también algunos otros defienden que el nombre proviene de la palabra portuguesa bom bahía. Los defensores de la primera teoría y los defensores de la segunda no se ponen de acuerdo en este punto.

Mumbay se encuentra situada en las costas del mar arábigo. Es la ciudad portuaria más importante del subcontinente, el principal centro económico de la India y alberga a la mayor industria cinematográfica del mundo. Cuenta con numerosas universidades, teatros, museos y galerías.
En esta enorme ciudad se hablan alrededor de 200 lenguas y dialectos. La lengua más hablada es el maratí que la utiliza casi el cincuenta por ciento de la población. Los individuos de las clases altas dominan el inglés, y la gente de la calle que intenta vivir de los turistas lo chapurrea lo suficiente para entenderse en aquello que les interesa. Y una de las cosas que les interesa, a los que sobreviven gracias al turismo, es llevar turistas a las tiendas que les dan comisión por traerlos allí.
A los buenos vendedores hindúes les apasiona el regateo. Siempre salen ganando porque pueden pedir mil por un objeto que vale diez, y cuando el comprador considera todo un triunfo haberlo conseguido por quinientos, sigue comprando carísimo, sin él saberlo.

Estos vendedores hindúes (especialmente los joyeros) son extraordinariamente astutos y teatreros. Pueden mostrarse tan compungidos por el precio que has conseguido acordar con los compradores, que casi te convencen de que realmente lo están. Más aún, pueden hacerte creer que están perdiendo dinero en el trato finalmente alcanzado.
Si tienes la suerte de ser el primer cliente que ese día ha entrado en su negocio dispuesto a comprar, puedes conseguir el mejor de los precios, pues estos comerciantes tienen la creencia de que la primera venta siempre les trae buena suerte, y conceden mayor rebaja de la habitual, por conseguirla.

Por lo general, porque ellos te sonríen encantadoramente todo el tiempo, es muy divertido el regateo y siempre puedes terminar convencido, porque es cierto que en tu país sería mucho más caro lo que has adquirido después de un ingenioso e inteligente estira y afloja con un vendedor de sonrisa genuina y cómica derrota cuando te acusa de haber sido más listo y astuto que él.

Cuando vayas a Bombay regatea; regatea que algún beneficio lograrás con ello, aunque sea una rebaja ridícula y sobre todo devuélvele la sonrisa al vendedor porque, consigas de él mayor o menor rebaja, su encantadora sonrisa no te la retirará en ningún momento. Decántate siempre por la amistad porque ese vendedor que ha luchado por cobrarte más o menos, te adora porque has aceptado jugar con él y al final ha conseguido te lleves el producto que deseabas obtener, y el vender.

Y otra cosa más, si regresas a la tienda donde ya adquiriste algo, el tendero te reconocerá enseguida y recibirá con una felicidad inmensa, una alegría tan extraordinaria que te preguntarás si no existirá en realidad algún vínculo familiar entre tú y ese vendedor que nunca habías visto antes de este viaje tuyo a esa ciudad.

Maravillosa ciudad Bombay y maravillosos sus vendedores. Más de uno de ellos lo llevo metido, en calidad de imperecedero, dentro de la antología de mis recuerdos muy agradables.
(Copyright Andrés Fornells)

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